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La Unión Local de Cofradías: Bosquejo Histórico |
Desconocemos el origen de las agrupaciones de cofradías, aunque es fácil comprender el porqué de las mismas. Como dice el refrán “la unión hace la fuerza”, aunque en este caso el sentido de ésta, ha de entenderse como la mejor forma con que las cofradías pueden cumplir su misión, dentro del marco de la Iglesia. Al margen de los fines que debe perseguir toda cofradía, la Unión de Cofradías los tiene muy claros y son de pura lógica. Ella debe ser el eje central de sus miembros, a través del cual mantienen su auxilio mutuo y cohesión, y les sirve de cauce para el mejor cumplimiento de sus objetivos. Función que cumple ofreciendo a los cofrades una formación cristiana integral, y que se desarrolla en todos sus ámbitos, tanto de carácter humano como espiritual. Con este fin establece y ejecuta, de acuerdo con el Párroco y Consiliario, un Plan de Formación Anual, dirigido especialmente a los nuevos cofrades y a los aspirantes a sus cargos directivos. Este plan se desarrolla a través de la llamada “Escuela de Formación del Cofrade”, creada en 1992, siendo Párroco D. Santos Lorente Casáñez, y siendo responsable de las cofradías el que suscribe estas líneas. Es, por tanto, misión de la Unión de Cofradías fomentar la vida social, cultural y humana de las cofradías y mantener vivo el espíritu de fraternidad y solidaridad con los necesitados, cofrades o no. Para ello, organiza actos de convivencia, para conocerse mejor, estudiar problemas comunes y fomentar la participación y colaboración con las Parroquias. También debe promover el culto público, cuidando por todos los medios que la Palabra de Dios, la oración y los Sacramentos alimenten la vida espiritual de las cofradías. Con ese motivo programa cada año, siempre de acuerdo con los Párrocos, los actos de culto litúrgico y devocional, entre los que destacamos: la Cuaresma, Pregón de Semana Santa, Vía Crucis, horarios e itinerarios procesionales, y otros, como: confección del cartel y libro de Semana Santa, muestras de saetas y cantes de pasión, exposiciones, encuentros, certámenes literarios y de bandas, concursos de fotografía, etc. Así mismo es responsable de que las manifestaciones públicas de la cofradías y concretamente las procesiones, se desarrollen siempre según las normas litúrgicas, las disposiciones del código de Derecho Canónico y las que puede dictar el Obispo de la Diócesis que, junto con su Reglamento de Régimen Interno, regulan su funcionamiento. El horario, recorrido y duración debe responder a la naturaleza de manifestación religiosa, evitando todo tipo de ostentación tanto en las imágenes como en los acompañantes. El Pleno de la Unión de Cofradías (Hermano Mayor y un miembro de la Directiva de cada cofradía) y la Permanente (Consiliario, Presidente, Vicepresidente, Administrador y Secretario) se reúnen, de acuerdo con su Reglamento, tantas veces como sea necesario y según lo establecido en la programación. En cuanto a su economía, se basa en un presupuesto anual sostenido por aportaciones de todas las cofradías, así como las subvenciones que reciba, destacando la del Excmo. Ayuntamiento. En nuestro rastrear por la historia local, aún no hemos encontrado referencias que nos indiquen la existencia anterior a la época actual, de alguna forma asociativa de las hermandades y cofradías, aunque estamos seguros que por razones de operatividad debió haberla. Sí, conocemos, que tras la guerra civil, fue Presidente de la Agrupación de Cofradías D. Leopoldo Rubiales Mora, durante muchos años Hermano Mayor del Nazareno, Juez Municipal y padre de quien fuera Sacerdote y Cronista Local D. Julio Rubiales Campos. Años después tenemos conocimiento de que también lo fue D. Manuel Ávalos Nájar (Hermano Mayor de la Columna). Más recientemente (principios de los 80), lo fue D. Juan Jiménez Requena (Hermano Mayor del Nazareno). Coincidiendo éste último con el fin y el inicio de una nueva etapa en la historia de las cofradías; efecto de la publicación del nuevo Código de Derecho Canónico, promulgado por el Papa Juan Pablo II en 1983, y de las consecuentes normas dadas por el Obispo de la Diócesis de Jaén D. Santiago García Aracil, en septiembre de 1985. Ello, supuso la renovación de los estatutos de todas
las cofradías de Villacarrillo, hecho que culminó en los años 90, coincidiendo con el florecimiento de nuestra Semana Santa. |
Desde finales de los 70 y principios de los 80, nuestras cofradías, y por tanto nuestra Semana Santa, se encontraban en un profundo proceso de decadencia, lo que obligó al Párroco D. Jesús Moreno Lorente, a tomar drásticas medidas, que aunque criticadas, fueron consecuencia de la situación, que él quiso solventar. Bajo la presidencia de D. Juan Jiménez, se hicieron llamamientos, se solicitaron donativos e incluso hubo competiciones, con el fin de recaudar fondos, costear y llevar a cabo las salidas procesionales. Sin embargo, el gran despegue no se consiguió hasta 1983, fecha en la que el nuevo Párroco, D. Ramón López Pozas, tras diversas reuniones con responsables y allegados de las distintas Cofradías, formalizó la Agrupación de Cofradías, resultando elegido como Presidente D. Manuel Mota García, cuyo nombramiento, por el Obispo, data de 1986. Esta primera Agrupación oficial la formaban las Cofradías de la Oración en el Huerto y Cristo de la Caída, Jesús de la Columna, Jesús Nazareno, Real Cofradía del Stmo. Cristo de la Veracruz y Ntra. Sra. del Rosario, con su paso del Cristo de la Expiración, Santo Sepulcro y Ntra. Sra. de los Dolores. También estaba presente la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, aspirante a Cofradía y cuyos estatutos fueron aprobados en 1995. A partir de aquí se iniciaron los pregones de Semana Santa -el primero lo fue a cargo del Cronista oficial de la Provincia de Jaén D. Vicente Oya Rodríguez, se celebró en la Iglesia de la Asunción y fue presentado por el Sacerdote y periodista D. Juan Rubio Fernández-, se publicaron dípticos con la programación (1984) y se organizaron diversas actividades. En conclusión, las cofradías comenzaron a tener vida. A principios de 1988 fue elegido Presidente quién les suscribe, entonces Hermano Mayor del la Cofradía del Santo Sepulcro. Etapa donde la mayoría de las cofradías vieron aprobados sus nuevos estatutos y en la que, desde la Agrupación, se hicieron multitud de actividades, destacando como novedad el primer cartel de Semana Santa, con la imagen de la procesión del Santo Entierro (1991), y el primer libro, con la imagen del antiguo Cristo de la Columna (1992). Cabe aquí reconocer la aportación económica de los comerciantes locales, entre los que siempre destacó D. Pedro Sarmiento Felgueras, de “Almacenes el Pasaje”. En vísperas de la Semana Santa de 1993, fue nombrado Presidente D. Manuel López Palomares (cofrade del Santo Sepulcro), quién al poco de tomar posesión fue votado como primer Presidente de la recién creada Agrupación Arciprestal de Cofradías (formada en aquel momento por Villacarrillo, Villanueva, Iznatoraf y Beas de Segura), hecho que tuvo lugar en la Parroquia de San Andrés de Villanueva del Arzobispo, en 1994. Desde entonces desaparece la Agrupación de Cofradías de Villacarrillo y se transforma en Unión Local de Cofradías. Durante esta período continuó el auge de las Cofradías y de la Semana Santa, destacando, por la popularidad de su protagonista, el XI Pregón, en 1996, a cargo de D. Baltasar Garzón Real (juez de Villacarrillo entre 1981-1984). En el año 1997 es nombrado Presidente D. Francisco Jiménez Torres (Hermano Mayor de la Real Cofradía del Stmo. Cristo de la Veracruz y Ntra. Sra. del Rosario, patronos de Villacarrillo, y de su paso penitencial el Cristo de la Expiración, que hoy incluye el de la Virgen del Amor). A él se debe gran parte del engrandecimiento de la cofradía Patronal y la aprobación del actual logotipo de la Unión de Cofradías, obra de D. Diego Marín López. En 1999, siendo Párroco D. Manuel Peláez Juárez, el cargo lo asume D. Ángel Castillo Martínez (de la misma Cofradía), quien también ostentó el cargo de Presidente de la Agrupación Arciprestal de Cofradías. Durante su mandato se relanzó la Escuela de Formación del Cofrade, se aprobó el Reglamento de Régimen Interno y se estrecharon las relaciones institucionales con las corporaciones locales y entidades financieras. A continuación le siguió, en el año 2004, D. Antonio Campos Moyano, Hermano Mayor de la Cofradía de la Columna, cofrade del Santo Sepulcro, y gran impulsor de los cantes de Pasión. Desde el año 2006 ocupa el cargo D. Juan Ignacio Pérez Navarrete, veterano y experimentado cofrade del Cristo de la Columna y San Juan Evangelista, quién ha desempeñado distintos puestos de responsabilidad, comenzando su labor en los primeros momentos de la reorganización de las Cofradías, allá por el año 1982. Merece subrayar el gran protagonismo que han conseguido los Pregones de Semana Santa, que ininterrumpidamente se vienen celebrando desde 1986, y por donde han desfilado ilustres personajes que han contribuido de una forma muy especial, además de resaltar nuestras tradiciones, al conocimiento de sentirnos y proyectarnos como Iglesia que somos. En definitiva, de cara a nuestra Semana Santa, las cofradías deben entenderse como un hecho colectivo que debe imperar frente al individualismo de cada una de ellas, y es aquí donde cabe destacar el papel imprescindible de la Unión de Cofradías.
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Ramón Rubiales Gª del Valle |
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